domingo, 17 de febrero de 2008

Sin contrapartidas

Es curioso la doble moral que profesan algunos y la falta de perspectiva histórica intencionada que cultivan otros. Estos días, la sociedad canaria estará harta de oir hablar sobre las contrapartidas. Es palabra habitual en las noticias, en la boca del Presidente del gobierno autónomo y sobre todo en el alimento regurgitado por algunos dirigentes políticos de nuestra autonomía.
Todos deberíamos ser conscientes de cómo cambian los tiempos. Podría decirse, con propiedad, que el dinamismo no es ya una variable del tiempo, sino una de sus pocas constantes. En la época en la que nuestra generación era estudiante parecía impensable que el maestro tuviera que indemnizar a una familia porque hacíamos novillos y esta acción en un niño de 14 años (un mozalbete de la época) tuviera un trágico desenlace.
En el periódico "Diario de Avisos" aparece esta noticia, donde un juez obliga a un centro a indemnizar a los padres de un niño que muere en su casa porque lo hizo en jornada lectiva. Si esto no es resultado de maximizar la responsabilidad de los docentes no sé a qué atribuirlo.
¿Podríamos llamar a esta responsabilidad contrapartida? ¿En qué momento se nos consultó si la queríamos tener? ¿Cuánto cobramos por ella?